sábado, 16 de marzo de 2013

Viento confesor

El  mismo viento
que empuja al riachuelo
con sus dedos de roca
y su fe salvaje.

El mismo
que mueve a los árboles
en una danza
de ramas radiantes.

El que ayuda
a mariposas,
abejas,
colibríes.

Bajo ese viento
hay una confesión
acurrucada.

Del cielo
hacia la tierra,
se desenrosca
lentamente
cual serpiente dormida.

¿Es tarde
o demasiado pronto
para que despierte?

Y así,
bajo el viento
hay una confesión
que se levanta.

DG.

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