lunes, 10 de julio de 2017

La historia de la piedra

Cada quien carga una piedra. 

Esta piedra puede ser pesada o liviana. 

Puede ser una piedra de bordes toscos que rasguñen nuestra piel cuando la agarramos o puede ser una piedra lisa y redondeada que al tomarla se nos resbale fácilmente de las manos.

Pero lo cierto es, que cargamos con la piedra.

Y podemos ignorar todo el tiempo para qué habremos de usarla, si nos servirá para atrancar una puerta, para escribir sobre la acera, para delimitar una cancha o una base, o simplemente para traerla en el bolsillo.

A veces solemos amenazar con esa piedra a quien nos daña o nos dice injurias, pero si la arrojamos, iremos irremediablemente a levantarla otra vez, por que le tenemos cierto cariño a esa piedra, un apego que no podemos explicar.

Quizá sería más sano desprenderse de ella en algún lago o en un jardín zen o irlas colocando alrededor de nuestros árboles, construir algo con ella... en vez de traerla inútilmente, lastimando, pesando en nuestra carrera por la vida.

Ya escribí lo de la piedra.

Fin.

DG.


jueves, 27 de abril de 2017

La luz es una trampa

los insectos vuelan hacia la luz
para descubrir
que algo
los atrapa
y así hallarán la muerte
en una de las peores trampas
la luminiscente
DG.

domingo, 19 de marzo de 2017

De olas y de seres

Planetas minúsculos
parafrasean historias y destinos
en los que tus pies han encallado
-naúfragos navíos-.

Planetas minúsculos
habitados por seres minúsculos
frente a grandes mares
de olas violentas
y desafiantes.

Tengo un sueño
que de tan minúsculo
parece un absurdo
dentro de ese mar
de olas y de seres.

Pero, de tan pequeño
se cuela por los poros de mi piel
cuando las gotas de ese mar inacabable
se evaporan.

Sobrevive así
a pesar de la turbulencia
y sus 
tontos 
tantos
intentos
de arrastrarnos
hacia las fauces
de la inutilidad y 
la tristeza.


DG.

jueves, 26 de enero de 2017

La gata que observaba pájaros desde la ventana

Tiene un resplandor de aves en sus pupilas
pero las percibe inalcanzables
no sabe que las lleva dentro
tan adentro
que observo un agitar de alas
en su verde cielo
Ella no las siente
y las echa de menos
Así yo
cuando miro desde lejos
todos mis sueños.
Dg.

domingo, 22 de enero de 2017

Abuelita

Escucha
canta tu sangre
la hoja del poema
se arruga
-piel de anciana-
savia sabiduría
viaja por sus venas
Ya no hay más
solo visiones en el fuego
-consumido por la noche-
sueño ancestral de las estrellas.

DG.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Sencillamente complicado

Si quisiera tu carne
tendría que ser ahora
antes de que la pulverice el tiempo
si quisiera comprender tu mente
podría sentarme a tu lado
intercambiar ideas un momento
pero lo que quiero
suena tan sencillo lo que quiero
como sentarnos suavemente sobre el césped
y descifrar juntos el infinito.
DG.

viernes, 28 de octubre de 2016

Hogar

Entre las paredes luminosas
el gato de la cola rota me mira
a veces logro escuchar mi voz
y su maullido profundo cansado
plagado de presagios
me responde
en aquel tiempo fue el magnetismo de la casa
la que debía quería y pedía
ser habitada
en otro tiempo fueron las alas
que se hicieron espacio tras mi espalda
en este tiempo es la prolongación de mi destino
del sitio en donde quiero estar
para descubrirme acompañada
de mí misma
y de mis fantasmas.
 

DG.

domingo, 15 de mayo de 2016

De ese lado o de este otro

A veces estamos de ese lado
donde respirar nos lacera los pulmones
y al movernos tiemblan nuestros huesos.

Ansiamos dormir
pero procuramos no soñar
mientras lo hacemos.

A veces estamos de ese otro lado
donde respirar nos llena de estrellas los pulmones
y se alegran nuestros pies al sentir la textura del suelo.

Ansiamos dormir
y si soñamos
soñamos bien despiertos.

DG.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Cortinas de oscuridad se deslizan
tu cuerpo se adorna con estrellas mínimas
-danzan cuando respiras-
mi cabeza reposa sobre una cálida galaxia.
No hace falta despertar
-abrazo tu paisaje-
no hace falta dormir
-sueño el Universo en tus pupilas-.
 

DG.

martes, 29 de diciembre de 2015

Pero, no me haces falta

Bajo las cobijas
tu mano tocó mi mano,
afuera los grillos
cantaban a la noche
-ella moría un poco
minuto a minuto-.

La luz llegó,
despertamos
salimos a la calle,
había otra gente,
otros caminos,
otras urgencias
-no como la urgencia
de desnudarnos-.

Todo está bien
no te extraño
aunque pareciera
cuando mi mano izquierda
-por no ver morir a la noche-
se cierra
sobre mi otra mano.

DG.